Cómo abrazar la incomodidad que aparece en un proceso de transformación personal

Vivimos en un mundo cambiante, donde el progreso tecnológico se ha acelerado. El avance de la tecnología, especialmente la robótica e inteligencia artificial generarán una pérdida del 40% de los trabajos actuales en los próximos 15 años. Por otro lado, muchos nuevos empleos se crearán, de hecho, se estima que el 65% de los niños tendrán trabajos que no existen hoy en día (1). 

Si a esto agregamos eventos inesperados, como la pandemia, se hace evidente que aprender y desaprender para adaptarnos es una herramienta base del desarrollo de las personas. Durante esta pandemia tuvimos que desaprender a  trabajar en una oficina y  aprender a trabajar remoto desde casa, con niños y sin posibilidad de salir. Tuvimos que desaprender a darnos la mano y abrazarnos y aprender a empatizar y mantenernos conectados solo a través de una pantalla.

Muchos de los nuevos aprendizajes que necesitamos no son sólo habilidades técnicas, las cuales podemos aprender en un curso o leyendo un libro. Lo que necesitamos es cambiar nosotros, desde adentro. 

En primer lugar es importante expandir nuestro propio significado de lo que podemos aprender y lo que no. Seguramente, lo primero que se te viene a la mente es relacionado a aprender algo técnico de tu trabajo o un hobby. Sin embargo, tu capacidad de aprendizaje es enorme y va más allá de este tipo de  conocimientos. Tienes la posibilidad de aprender por ejemplo, a ser más resiliente, más empático, más perseverante, y también puedes desaprender otros aspectos que hoy no te sirvan, como ser impulsivo, pesimista o ansioso.

Si, todo eso se puede aprender y desaprender. 

Hoy eres una persona y tienes un deseo de ser una persona diferente en el futuro: una mejor versión de ti mismo. Para dar el salto a lo nuevo que está emergiendo debes hacer un proceso de transformación personal donde desafíes tus creencias y tengas el coraje de dejar tu zona de confort y superar la zona del miedo. Pasando esa área llegarás a una zona de aprendizaje y crecimiento. Ese proceso es, por decir lo menos, incómodo. Vivirás nuevas situaciones y será desafiante, puede ser difícil, muy difícil, pero vale la pena.

“Solo puedes crecer si estás dispuesto a sentirte incómodo cuando intentas algo nuevo”.

Brian Tracy

Un proceso de transformación es una fase de aprendizaje experiencial, para aprovecharlo al máximo, hay tres elementos fundamentales que aprender o mejorar, que te ayudarán a conseguir tus objetivos. 

Mentalidad de crecimiento

Frases como “soy así, no voy a cambiar” o “mi personalidad es fija…” son barreras para una transformación exitosa. Yendo más lejos, una persona que cree que su inteligencia y personalidad no pueden cambiar, no será exitoso en su evolución. Por otro lado, una persona que cree que puede desarrollar su inteligencia y cambiar rasgos de su personalidad enfrentará los desafíos con apertura, curiosidad y tendrá mejores resultados.

Estas creencias son parte del concepto de “mentalidad de crecimiento” que fue desarrollado por Carol Dweck y a pesar de tener muchos años y de haber sido adoptado por algunos colegios,  universidades y empresas, aún no se ha masificado lo suficiente para que todos pensemos que es posible cambiar y ser mejores gracias a la neuroplasticidad del cerebro.  

Puedes tener mentalidad de crecimiento en un área y mentalidad fija en otras. Por ejemplo, mentalidad de crecimiento cuando aprendes algo técnico y mentalidad fija cuando aprendes algo relacionado a tu personalidad o inteligencia emocional.

Básicamente dos personas, con similares características, enfrentadas al desafío de mejorar tendrán resultados muy diferentes dependiendo de si tienen mentalidad fija o de crecimiento. Tener mentalidad de crecimiento es una de las bases para el éxito del proceso.

Una forma muy sencilla para iniciar la adopción de la mentalidad de crecimiento es agregando la palabra “aún” cuando hablas de aprender algo nuevo.

Por ejemplo pasar de “no sé tener conversaciones difíciles” a  “no sé tener conversaciones difíciles, aún”.

Tu voz interior

El proceso de transformación es de aprendizaje, por lo que hay una tensión interior en el momento presente donde no sabes algo y el instante futuro donde lo sabrás. En ese tiempo de “ignorancia”, que pueden ser minutos, horas o días, habrá un diálogo interior que facilite o dificulte el aprendizaje.

“Conoce tus diálogos interiores y te conocerás a ti mismo, pues eso es lo que somos: diálogos interiores”

Norberto Levy

Pasos para transformar tu voz interior

1. Desarrollar la capacidad de escuchar tu voz interior en los momentos de aprendizaje

Debes poner atención a los pensamientos que afloran. Puede ser algo así como “no creo que lo puedas lograr”, “esta no es tu área fuerte, mejor regresa donde si eres bueno(a)”, “te va a tomar una eternidad aprender”.

Si los comentarios son negativos, estamos frente a una voz que es crítica, pesimista y están asociados a una mentalidad fija.

Esta parte nuestra está tratando de protegernos. Quizás tuvimos experiencias negativas o no aprendimos a desarrollar nuestra inteligencia emocional cuando niños.

Independiente del origen de porqué aparece esta voz, siempre será posible cambiarla. Como adultos podemos elegir mejorar.

2. Reconocer tu voz interior y usar la compasión

Esa voz interior nos quiere proteger y si la intentamos suprimir, sólo habrá mayor resistencia. El camino es reconocerla, agradecer que desea ayudarnos, ser compasivos y negociar una forma distinta en que nos apoye. Por ejemplo, frente a una frase como “no creo que lo puedas lograr” puedes decirle que si es posible y listar ejemplos del pasado.

Frente a una frase “si fallas serás un fracasado(a)” puedes rebatirlas diciendo: “todas las personas exitosas han fracasado antes de lograrlo, es parte del proceso y eso no me hace ningún fracasado”.

Haz todo lo que tengas que hacer para enseñar a tu voz interior que es posible crecer, que estás seguro y quieres hacerlo. Que te ayude a lograrlo siendo tu mejor amigo y no tu mayor crítico.

Sé gentil, amoroso y compasivo y usa ejemplos de tu propia historia para rebatir.

Este proceso tienes que repetirlo todas las veces que sea necesario, al ser un hábito de pensamiento, debes construir otro nuevo y eso toma tiempo.

Ejecutar las acciones

Transformarse es un proceso activo, así es que el gran paso es avanzar. Toma el desafío con apertura, aprende de los errores y trata de nuevo. Pide retroalimentación y tómalo en forma constructiva. 

Emociones que te pueden frenar

Las emociones que aparecen en el proceso están muy relacionadas a la voz interior, si esta es positiva, sentirás curiosidad y apertura, pero si por el contrario, es una voz crítica hacia ti o tu entorno, sentirás emociones que dificultan el proceso.

“Del mismo modo que las luces del tablero de mandos del automóvil se encienden e indican que ha subido la temperatura o queda poco combustible, cada emoción es una luz de tonalidad específica que se enciende e indica que existe un problema a resolver“

Norverto Levy

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Algunas de las emociones que pueden aflorar y detenerte son la vergüenza, la frustración  y el miedo

¿Qué nos enseñan?

  • Vergüenza: es una emoción que nos hace querer literalmente desaparecer. Se genera cuando no hemos logrado un resultado que creemos los otros esperan que alcancemos. Como resultado pensamos que se burlarán o nos humillarán afectando nuestra autoestima. 

Preguntas para explorar 

  • Lo que me avergüenza es…
  • La forma en que los otros me avergonzarán es…
  • ¿Es real que los otros pueden reaccionar de esa forma?
  • Frustración: aparece cuando queremos conseguir algo y no lo logramos.Si aumenta la emoción puede transformarse en enojo. 

Preguntas para explorar:

  • ¿Cuál es mi objetivo?
  • ¿Qué me está impidiendo lograrlo?
  • ¿Qué otras alternativas tengo para conseguirlo?
  • Miedo: aparece cuando sentimos que estamos frente a una amenaza y no tenemos suficientes recursos para hacer frente a ella. Nos prepara para “pelear o volar”. 

Preguntas para explorar:

  • ¿Cuál es la amenaza que vemos de no conseguir aprender o pasar este desafío?
  • ¿Cuáles son los recursos que dispongo para hacer frente a esta amenaza?
  • ¿En qué otras oportunidades he estado en un proceso similar?¿Cuál fue el resultado?

¿Cómo avanzar?

Para manejar estas emociones debemos usar las dos competencias básicas de la Inteligencia Emocional, que son la autoconciencia y la autorregulación emocional. 

La autoconciencia emocional nos permite identificar cuáles emociones sentimos, poder explorarlas y aprovechar la información que nos traen. Cuando sentimos la tensión durante el proceso de aprendizaje las preguntas a responder son:

  •  ¿Qué emoción es la más importante?¿Cuál es la emoción que subyace?
  • ¿Qué aprendemos de estas emociones? 

Luego de identificar las emociones y tomar la información que nos envían, el segundo paso es la autorregulación, que es la habilidad de liberar nuestras emociones y así poder volver a la calma. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Este aprendizaje es de tipo experiencial, es decir, para aprender es necesario practicar muchas veces, como aprender a tocar guitarra, no ocurre leyendo un libro.

Un listado de técnicas de autorregulación emocional:

  • Respirar profundo por la nariz y exhalar juntando los labios como si inflaras un globo. 
  • Autoabrazarte firmemente usando una mano bajo tu axila y la otra mano sobre tu espalda
  • Cantar
  • Mover el cuerpo mediante el ejercicio aeróbico
  • Caminar en la naturaleza
  • Respirar por la nariz y exhalar con la boca abierta y moviendo la mandíbula de un lado a otro de manera de liberar la tensión de esa zona.

Puedes escoger una o dos técnicas y practicarlas a menudo cuando estés tranquilo, de manera de formar un hábito y usarlo cuando sientas una emoción fuerte. 

Resumen

Para abrazar la incomodidad que aparece en un proceso de transformación debes:

  1. Aprender o reforzar la mentalidad de crecimiento
  2. Transformar tu voz interior a una positiva
  3. Regular las emociones que dificultan tu proceso

Para llegar a la zona de aprendizaje debes trascender la zona donde está el miedo, la frustración o vergüenza.

Cada paso que des en esta transformación, te permitirá lograr ese futuro que visualizas, donde eres una mejor versión de ti misma y donde obtienes los resultados que sueñas.

Referencias

  • “El 65% de los niños trabajarán en empleos que hoy no existen”  Organización Internacional del Trabajo (OIT)

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